La escapada de Paulino y el compinche desconocido

La narración corre a cuenta de Miguel Ángel Sánchez Borbolla. Allá por el curso 77/78

Desde que he entrado en este blog hay algo que me preocupa: tengo más recuerdos de mis tres años en Zuazo que de mis dos en Urnieta. Dicen que esto se llama memoria “evocativa” y es cosa de viejos. No sé, en todo caso a Paulino Rivas le recuerdo sobre todo en Zuazo, un tipo simpático, alegre y movido. La única pega del chaval es que hablar con él media hora te producía tortícolis, pues tan pronto estaba en un sitio como en otro, continuamente moviéndose, y mientras charlabas tenías que seguir con la cabeza a aquel chaval que no paraba ni para… eso.

En fin, pero lo que nunca se me olvidará de Paulino es la anécdota que le ocurrió estando en Urnieta en  1979, durante 2º de BUP, concretamente a mediados de mayo de aquel año. Es un hecho que rememoro a menudo, y que volveré a hacer no solo ahora al transcribirla al papel, sino mañana mismo (viernes, 2 de septiembre) cuando pase por la autovía que une Santander con Torrelavega a la altura de Boo de Piélagos, patria chica del afectado.

Digo que era el mes de mayo porque, como comprobaréis, faltaban solo unos días para el 24, fiesta de María Auxiliadora. Seguramente recordéis también, que tras los aurelianos “fueras de sitio” de Zuazo, en Urnieta podíamos salir los sábados y domingos, ir al pueblo o coger el tren a San Sebastián, en fin, el colmo de la libertad.

Pero las salidas no estaban permitidas entresemana, claro, que son días laborables y nuestro tiempo venía marcado por un horario de lo más férreo y nutrido de actividades.

Pues hete aquí que el bueno de Paulino, en unión de un compinche que no recuerdo pero que quizás él sí, no tuvo mejor idea durante el recreo de la tarde una vez finalizadas las clases, que largarse al pueblo vecino de Andoain. Bien mirado y conociendo la zona, yo le advertí de la falta de tiempo material para llegar allí y luego volver, pero Paulino, erre que erre, se dio el piro vampiro.

Creo recordar que su excusa era visitar una imprenta y comprar unos cuadernos, no sé… la cosa es que Paulino quería escaparse un rato y no se cortó un pelo.

Total, que fue llegar a Andoain –a patita creo- y tener que volverse porque ya iba con retraso. Con tal premura de tiempo, Paulino y su desconocido secuaz no tuvieron mejor idea que ponerse a hacer auto-stop en la carretera mientras iban caminando hacia el internado en un vano intento por llegar a tiempo de ser descubiertos.

Pero la suerte –o eso creían ellos- estaba de su parte, y un viejo 600 se detuvo en el arcén para recogerlos. Raudos entraron en el coche que les enviaba el cielo y, tras el saludo de rigor, le indican al caballero del volante:

–          ¿Podría llevarnos al colegio salesiano que está a la entrada de Urnieta?

–          Claro, tengo que pasar al lado. ¿Estudiáis vosotros allí? – se interesa el desconocido.

–          Sí.

–          ¿Sois seminaristas del internado?

–          Psssi…

–          ¿Y no me conocéis a mí?

Glup. Eso es lo que sonó en las gargantas de nuestros compañeros fugitivos cuando el desconocido les formuló tan comprometida pregunta.

–          Pues no, no señor…

–          Bueno, pues yo soy el Obispo dela  Diócesisde San Sebastián, José María Setién.

Glup, glup y glup, la saliva  parecía descender con dificultad por las gargantas de los intrépidos seminaristas ante tamaña prueba de que existe la justicia divina, aunque Paulino y compinche siguieran mirando con desconfianza al pretendido obispo que, para acabar de convencerles, les muestra el anillo episcopal. Y es que lo peor estaba por llegar.

–          Mirad, me vais a hacer un favor. He recibido una invitación de vuestro director y de don Jesús para asistir a la comida que celebráis en unos días en honor de vuestra patrona, María Auxiliadora….

(Poned aquí todos los glups que queráis).

–          … y no he tenido tiempo de responderles, así que me vais a hacer el favor de decirles que sí, que asistiré a la fiesta y pasaré ese día con todos vosotros. ¿Haréis eso por mí?

–          Cla… cla… claro….

–          ¿No os olvidareis de dar el recado confirmando mi asistencia, eh? – les recuerda mientras los deposita a las puertas del colegio.

–          No, no, descuide, esto no se nos olvida.

Yo recuerdo a Paulino viniendo hacia mí de frente por la galería, cogiéndome del brazo y llevándome a una esquina para comentarme lo sucedido en busca de consejo.

–          ¿Qué hago?

–          Joé Paulino, te escapas y luego le haces dedo al obispo, no puede ser….

–          ¡Cómo iba a saber yo que era el obispo! ¿Tú que harías?

–          Mira –intento recomponer la figura-, a mi entender estás en la típica situación en que hagas lo que hagas….

–          ¡la cagas!

–          Eso es Paulino, eso es. Si dices que el obispo te ha parado en autostop en Andoain, malo, muchas explicaciones que dar. Pero si te callas y el día de la fiesta aparece el Obispo sin previo aviso porque ya había enviado recado por dos internos de que venía, casi puede ser peor.

En fin, permitidme estas licencias para recrear una conversación de hace 32 años, pero la cosa se desarrolló más o menos como os la he contado

En cuanto al final, espero que Paulino arroje luz sobre el asunto, pues yo no lo recuerdo, aunque creo que quedamos en que no dijera nada y el día que viniese Monseñor Setién intentase pasar lo más desapercibido posible, es decir, esconderse de la vista del prelado, a falta de tiempo material para dejarse crecer el pelo y hasta el bigote.

Un abrazo muy grande Paulino.


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19 comentarios en “La escapada de Paulino y el compinche desconocido

  1. Pues el otro compinche de Paulino era yo, Luis Miguel Sánchez y os puedo contar cómo terminó la historia.

    Gracias a un feliz encuentro en Barakaldo con mi tocayo Luis Mi (Hernández) ambos estamos en la foto titulada “un grupo de colegiales” con D.Isaac, he sabido de este blog que me ha suscitado una avalancha de recuerdos. Al llegar a la anécdota de nuestra escapada es cuando me he dispuesto a asomarme aquí (aprovecho para saludar a tantos buenos amigos que hice entonces y que me acompañaron ya para siempre) con el fin de contar su final.

    Antes que nada, Miguel Ángel, es admirable tu buena memoria, sólo tengo que corregirte en dos detalles: la escapadita fue un sábado por la mañana. Si no recuerdo mal sólo nos permitían salir los sábados por la tarde pero se ve que a Paulino y a mí nos parecía poco y decidimos empezar la salida ya por la mañana. La excusa de los cuadernos, efectivamente era una mera excusa, lo que queríamos era darnos un paseo por el placer de saltarnos la norma. La otra precisión es que me parece recordar que no se trataba del obispo titular, a la sazón D. José Mª Setién, sino del obispo auxiliar, un hombre bastante dicharachero. Tanto que después de decidir ambos infractores cerrar el pico y no transmitir el mensaje del importante personaje, este nos descubrió en el sermón de la misa que ofició con motivo de la fiesta de Mª Auxiliadora.

    Allí estábamos Paulino y yo agazapados entre el público de la iglesia, cada uno por su lado para hacernos menos visibles. Conscientes del riesgo que corríamos de que nos viera y nos reconociera mientras durase la visita del obispo al seminario, andábamos todo el tiempo tensos y medio escondidos. El riesgo estaba en que desde el púlpito nos reconociera y después de misa nos llamara pero no sospechábamos que se le ocurriese contar nuestro desgraciado encuentro en la carretera en el mismo sermón y encima pidiese que allí mismo nos identificáramos. Yo me quedé de piedra y se creó un interminable suspense porque ante la demanda del prelado para que nos descubriéramos, nosotros no decíamos ni Pamplona y todo el mundo miraba a todo el mundo sin que nosotros nos atreviéramos a levantar un dedo. El obispo se quedó con las ganas de rematar la que a él le pareció curiosa anécdota y a nosotros en aquel momento una tragedia griega.

    Sea como fuere, el caso es que a pesar de nuestro mutismo, en cuestión de minutos se llegó a saber quiénes eramos los prófugos y un salesiano me pidió ese mismo día explicaciones de por qué no nos habíamos identificado en la iglesia, pero nunca sobre nuestra escapada.

    Un abrazo para todos, para Paulino y para tí, Miguel Ángel, con el agradecimiento por rescatar esta anécdota tan bien contada.

  2. Quisiera hacer un inciso en el tema económico. Creo, no tengo seguridad 100% pero si cierta certeza, que en el seminario de Zuazo y de Urnieta el ecónomo hablaba con los padres personalmente para, aunque había un precio más o menos establecido, ver si podían asumir ese precio y en varios casos se negociaba hasta cuánto podían pagar nuestros progenitores. Mis padres han fallecido y nunca me contaron nada al respecto, pero creo que era así, en aquellos tiempos en mi casa no sobraba el dinero y puede ser que mis padres tuvieran que negociar la mensualidad. Lo que quiero decir es que en este mundo actual donde todo se compra y se vende es de agradecer que todos estos salesianos que se desvivían para educarnos, en este momento por mi mente pasan muchas muchas caras de buenos salesianos, hacían todo lo posible para que ninguna vocación se perdiera porque sus padres no pudieran asumir la mensualidad. Opino que por experiencia ya sabían que muchos de nosotros no seguiríamos; pero aún así para conseguir alguna vocación hacían ese esfuerzo. Realmente es el espíritu de D. Bosco y de María Auxiliadora donde es más importante el joven que lo material, recuerdo a D. Bosco cuando le preguntó al primer ragazzi si sabía silbar, no le pidió nada más a Bartolome Garelli..

    • Dices bien, amigo Kike. Mis padres siempre nos inculcaron el agradecimiento a los salesianos por lo bien que se portaron con nosotros también en el aspecto económico. Los Arretxe, que hemos sido una familia con bastantes penurias económicas, siete hermanos con el único sueldo del aita, y unos 30 finales de mes al año, nunca sufrimos la presión de la mensualidad de Zuazo o Urnieta. Bien al contrario, desde los salesianos de Rentería nos apoyaron, en la medida de sus posibles, mediante becas y ayudas.
      Personalmente los salesianos han sido para mí un ejemplo de austeridad y con ellos aprendí a valorar cosas que considero mucho más importantes que el dinero. Y el silbar ,como bien nos recuerda Kike, es una de ellas.

    • No me queda más remedio que intervenir. Ion, ¿tú querías ser torero? Cuando yo me dedicaba a organizar congresos por toda “la piel de toro” (Zaragoza, Pamplona, Barcelona, Cádiz, Madrid, Oviedo, Santander, Toledo, Salamanca, …) me tocó organizar para un congreso de psicólogos y psiquiatras en Salamanca una “vaquillada”. Ahí vi que mi vocación no era esa, seguro. Y eso que eran unos “jatos” (como las llamamos los de pueblo de Cantabria) a los becerrillos jovencitos.

    • Como dato curioso os cuento que mis padres pagaban unas 3.200 pesetas mensuales por mi estancia en Zuazo.

    • Como veo que entráis al trapo, remataré la faena, aunque pienso que este no es el coso adecuado.Lo suyo de ley sería un blog que se titulase “De Vista Alegre a la Maestranza, pasando por Las Ventas” .
      Pero me pondré el mundo por montera y haré un brindis al sol y otro a vosotros que, como no veis los toros desde la barrera y estáis al quite, siempre me echais un capote. Y ahora cambio de tercio, que ya estoy para el arrastre. ¡Olé!
      Y el toro dijo al morir…
      Siento dejar este mundo
      sin probar pipas Facundo.

    • Nos ha quedao clarísimo, Ion.
      Las dos orejas y el rabo para el Morrosko de Renteria y salida a hombros por el puente de Zuazo.

  3. Hola Javi he leido tu comentario y me gustaria decir algo sobre esta duda que tienes.

    Cuando conoci a la Familia Salesiana fue mucho antes de conocer el colegio de Pamplona o Zuazu, por circustancias antes que yo estubo mi hemano mayor Felix en el colegio de zaragoza, y fue cuando yo era muy pequeño, solo recuerdo lo bien que al cabo de los años lo recibieron, tambien tubo dos primos de Zaragoza muy vinculados a los Salesianos.

    Cuando fui al curso de pamplona no tenia ni plaza y el primer dia del cursillo de verano mis padres me llevaron solo por conocer como era aquello, para ver si me gustaba, al final me quede, no tenia ni idea todavia de nada, en el cursillo me lo pase de muerte muy bien, la confianza fue ciega. asi que cuando un dia me preguntaron si me gustaria ir a Zuazo, dije que si.

    En el seminario si que fue donde cogi un deseo de ser Salesiano, me gusto la vida que alli vivia, fue naciendo en mi la vocacion, por rezones ajenas a los Salesianos fue donde mi vida dio un cambio y decidi que no queria seguir pero eso fue ya en 2º de Fp durante el trascurso de aquel año. lo hable con mi confesor y la libertad fue plena de que la decision era mia la que devia tomar, Tambien recuerdo que pense que no me apetecia mucho irme a Avila creo que era donde teneamos que continuar si queriamos seguir el segundo grado de FP.

    Pero sinceramente en mi vida siempre el 31 de Enero a sido dia de celebracion y el 24 De mayo a sido por casualidades de la vida me han ocurrido siempre cosas buenas o asi las he visto.

    Sobre todo han sido los valores que me enseñaron nunca los olvidare, fue y lo digo con 47 años los han regido los patrones de mi vida. Nunca he sido un rebotado con la iglesia D. juan me enseño que la iglesia esta regida por humanos y que lo que de verdad habia que seguir es la biblia y sus enseñanzas que eran las que yo entendiese. El primer Grupo de profesores de Zuazo igual que todos los siguientes han sido personas muy involucradas con la educacion, disciplina y la formacion de hombres de provecho. De corazon te lo cuento. y si me castigaban siempre era con motivo, si suspendia fui yo el que fallaba y no sus enseñanzas.

    De mi los Salesianos son parte de mi familia igual que todos los compañeros con los que comparti tan excelentes años.

    Por cierto en 8º en las olimpiadas perdi la final de ajedrez y aun tengo la partida pendiente de rebancha

    Un abrazo muy fuerte.

    • Gracias por vuestras respuestas,José Luis,Ion y Jesús Mari,y ojalá haya más compañeros que nos den su versión,aunque como dice Ion igual este no es el mejor lugar para comentarlo a fondo.

      Por cierto,Jesús Mari, ¿recuerdas si yo también jugaba al ajedrez?

  4. Cierro filas contigo, Ion. Tengo sensciones muy parecidas. Yo también llegué a Zuazo con la convinción de ser Salesiano (Médico Misionero Salesiano le espeté al bueno de D. Tomás Alonso, toma ya!) y doy fe de que allí profundicé en esa convicción. Luego en Logroño, como ya compartíamos espacio con los no seminaristas, casi me veía ya en esa vocación de Misionero, evangelizando a esos salvajes no seminaristas del Ministerio de Trabajo!!!!! Además, y como ya contaba, en 8º era el chico para todo, el que, como oí una vez un comentario a un Superior (y perdonadme la falta de humildad) yo iba para “Salesiano perfecto” (oí este comentario de un Superior de Logroño a otro de Urnieta cuando fuimos de excursión en la celebración de María Auxiliadora como primer contacto). Todo era maravilloso. Pero cuando llegué a Urnieta, casi el primer día, se vino todo abajo. No voy a dar detalles para no herir sensibilidades, pero ya hablaremos en coloquio de ello (creo que puede ser muy aliviador para muchos de nosotros). Ahí se acabó mi vocación. Sigo siendo de los que le hacen chiviritas los ojos cuando ven una imagen o estatua de S. Juan Bosco, Domingo Savio, María Auxiliadora, Miguel Rúa o María Mazzarello (o de Santiago, S. Roque o la Santina), es algo que no me voy a quitar de encima nunca porque no quiero. Luego estuve unos años con los Jesuitas y, con todos mis respetos, nada que ver. Quizás porque ya era otra cosa, más mayor, más sinvergüenza o porque el trato no es el mismo; pero no hay color. Quitando los garbanzos negros que en todo cocido hay, los Salesianos fueron mi verdadera vocación y educación. Y como siempre hay que dar datos, en mi periplo seminarista (en los años de Barakaldo alguno hubo, pero con menos intensidad) mis ídolos eran (sin orden ninguno): D. Aurelio, D.Diego, D. Carlos (cuánto me acuerdo de sus nemotecnia con la Cordellera Cantábrica: Isart -que estaba en 7º- Labra la Peña Ubiña con los Picos de Europa, y ya estaban todos los montes…); en Logroño el que inmensamente reforzó mi vocación fue D. Juan Carlos Ingunza Uskola, estuve presente por casualidad en su primera misa en Barakaldo y resulta que luego fue mi profesor de Matemáticas y Tutor en 7º; no he conocido otro como él, un hombre íntegro de pies a cabeza, puediendo haber sido lo que quisiera (hijo de un meritorio alcalde de Barakaldo) decidió ser Salesiano, ¡y se fue a Benin de Misiones!!!!!. Lamenté egoístamente esa marcha porque, como digo, siempre lo vi como el verdadero sucesor de D. Bosco (estoy seguro que los que lean esto que estuvieran en Logroño y le conocieran pueden corroborar esto), siempre con los chavales, dándoles cancha, pero con disciplina y saber estar. De Logroño también D. Sebastián Muñoz, D. Julio, D. José Luis Baztarrika (a pesar de que tuvimos algún encontronazo), y algún otro. De Urnieta, no sé si no me acuerdo o no me quiero acordar, sobre todo de algún músico que me amargó desde el primer día y fue el que derribó mi castillo. Pero sí, llevo en mi espíritu una buena carga de Salesianidad, y por ello, cuando nos vimos en Santander y D. Aurelio me regaló una figurilla de María Auxiliadora (que no sirva para que todo el mundo se la reclame, eh?), me hizo una ilusión como hacía mucho que no sentía.
    Como digo, creo que en próximas quedadad masivas pueda ser tema de debate. Lo espero con ansia (más que nada por ver vuestras caras de nuevo…).
    Un abrazo a todos

    • Sobre el tema de la vocación os copio a continuación unas lineas autobiográficas sacadas del blog de un maestro y escritor nacido en un pequeño pueblo de Zamora en 1953,unos diez años antes que muchos de nosotros.

      “A los 13 años no pude evitar -como era habitual en aquellos años- ir de interno “a los curas” y de paso saber lo que era un campo de fútbol,una piscina,la excursión al monte y otros “lujos” impensables en mi mundo y que,en definitiva,era lo que nos movía a dejar el pueblo -o nos motivaba como se dice ahora- y no la idea de ser religioso o misionero.
      Aunque alguno hubo que tomó los hábitos amortizando la sangría vocacional del resto.
      También nos permitía estudiar -algo que con los recursos paternos y por libre era algo impensable-…”.

    • A ver, Javi. Las razones de cada cual son tan inescrutables como los caminos del Señor.
      Pero en el texto que aportas se entreve un excusarse al hecho de haber estado en un seminario. “No pude evitar”… ” Con los recursos paternos era impensable estudiar”…
      ¿En qué mundo vivía este hombre para decir que ” una excursión al monte era un lujo impensable”?
      Uno va al seminario, normalmente, porque quiere ser cura, como se va la escuela taurina para ser torero, o a la facultad de bellas artes para ser artista. Otra cosa es que, en un momento dado, te des cuenta de que aquello no es lo tuyo, o no valgas para ello, o no tengas el valor suficiente.
      Yo no me arrepiento de nada. Ni de haber querido ser cura, ni de haber querido ser artista, ni de haber querido ser torero.

    • Estoy de acuerdo con todo lo que dices,Ion.
      Y además creo que las circunstancias vitales de esa persona de Zamora eran distintas a las de la mayoria de nosotros,aunque igual hay alguno de los nuestros que se sienta reflejado en alguna de las cosas que dice.
      De todas formas yo sigo pensando que en Zuazo habia más gente sin vocación que con vocación,aunque solo es una opinión personal.
      Yo tampoco me arrepiento de haber decidido ir a Zuazo con once añitos.
      Me da pena no haber pasado esos dos años más cerca de mi familia pero al mismo tiempo siento que mereció la pena y que fue una experiencia muy enriquecedora en muchísimos aspectos.
      Por cierto,todavia me estoy preguntando cuando y como se me ocurrió que yo quería ser salesiano,y como tuve el valor de marcharme interno,con lo bien que estaba yo en mi casita.
      Sé que tuvo mucho que ver Don Tomás Alonso,que venia al colegio de Deusto todos los años a buscar voluntarios para ir a Zuazo,pero no consigo recordar que truco psicológico utilizó para meterme esa idea en la cabeza.
      Y eso de que querias ser torero,ya me contarás si lo dices en serio o en broma.

  5. Ha merecido la pena esperar pacientemente la anunciada historieta. Es buenísima, sí señor. Y además, Miguel Ángel, escrita con esa gracia y esa maestría con la que escribes todo.
    Menuda situación y qué final más difícil. Únicamente se me ocurre una posible salida soltando el recado del obispo en el confesionario y así, de esta manera, dejarle la patata caliente al confesor.
    Una anécdota espectacular de principio a fin. O-tra, o-tra…

    • Gracias Ion, entre tu amabilidad y la vanidad propia, todavía me puedo creer algo, jajaja.
      .Deciros que he estado este fin de semana en Cantabria y de casa de mi madre (sin su consentimiento, por supuesto) me he traído algunas fotos, que espero escanear y enviarle a ese hacha llamado Diego.
      Adelanto que hay una de Don Kepa haciendo el gamberro con don Aurelio (mejor, haciendo el gamberro a don Aurelio) , cosas que sucedían durante las vacaciones de Navidad, ¡cuando no les veíamos!

  6. Muy bueno si señor, jajajajja. os recuerdo a los dos en especial, me llevaba muy bien con paulino un fp como yo, deportista nato y siempre lo he asociado a paul newman en la pelicula los indomables, por que era muy tenaz y si decia que corria mas que alguien tarde o temprano lo hacia, me gustaria saber como acabo la historia, por que de ese año yo estaba un poco fuera de onda ya que como antes os dije esyube castigado por D. Hilario por lo del cine y luego por que se me ocurrio pedir unos numeros de las revistas Super pop en la que salia la super guay olivia newton john y me dio un correctivo incluso estube unos dias sin os quedariais nadie por que recuerdo ver la tele con los profesores. Bueno que ya me estaba revotando como dicen, tambien me pillaron en el taller de mecanica haciendo corazones en vez de la escuadra que no me salia ni a tiros, al final la hizo en horas extras.

    un abrazo de nuevo M.A. Sanchez y a ti Paulino.

    • Muy buena la historia,Miguel Angel, esperemos que Paulino nos cuente más detalles,aunque no le veo yo muy animado a hablar aqui sobre este tema.

      Jesus Mari,no me extraña que te castigasen. Se supone que estabais en un seminario,y que te guste Olivia Newton John no sé yo si es muy compatible con la vocación religiosa. En fin,que tenías que haber disimulado un poco. Ponte en el lugar de los salesianos,que ven como los que se supone que están educando para que sean salesianos resulta que están pensando en las chicas,ja,ja.

      Yo creo que esto enlaza con un tema que me parece interesante y que siempre me ha planteado muchas dudas.
      Siempre he querido saber cuantos de los que estuvimos en Zuazo fuimos allí porque queriamos ser salesianos y cuantos,me temo que la mayoria,fueron o les llevaron alli sus padres por otro tipo de razones más de tipo práctico,no sé si me explico.

      Me imagino que los salesianos eran plenamente conscientes de todo esto pero disfrutaban dandonos una buena educación,aunque supiesen que el 95% de nosotros no ibamos a terminar siendo salesianos.

      Me imagino que en Urnieta la cosa era peor que en Zuazo porque ya no erais unos niños y se os notaría mucho más el hecho de que os gustasen las chicas ¿no?.
      Y con Urnieta tengo la misma duda ¿cuantos en Urnieta estaban alli por vocación?.
      No lo sé,seguro que algunos sí,pero me temo que la mayoría no.

    • Aúpa Jesúsmari Serrano, cómo te va todo? por ahí te había dejado un saludo. Te recuerdo con cariño, sobre todo de Zuazo, . Un abrazo.

      Pues nada Javi, habrá que obligar a Paulino a contarnos el final, aunque creo que es el descrito. Por eso mismo, Serrano ni casi nadie había oído hablar de la historia. Porque se mantuvo en secreto…. ahora lo sabrán hasta los curas… jajajaja.

    • Meléndez. Es muy interesante el tema que propones, el de la tan nombrada vocación, aunque tal vez no sea éste,comentario a comentario, el formato idóneo para desarrollarlo. En Logroño fue uno de los temas de conversación más interesantes, porque el encuentro permitía hablar con la tranquilidad y con la intimidad que merece el asunto. Recuerdo también que con los estupendos compañeros con los que viajé desde Madrid,aupa Eladio y Jesús, dedicamos muchos kilómetros al tema de la vocación salesiana tal como cada cual la habíamos vivido.
      Ya hablaremos más detenidamente de ello.
      Yo, personalmente, estaba entusiasmado con la idea de ser salesiano y, de alguna manera,fíjate lo que te digo, pienso que algo de salesiano ha quedado siempre dentro de mí. Pero los tiempos que vivíamos no acompañaban demasiado a seguir en la ortodoxia del internado. Tras la muerte de Franco hubo una hipertrofia de muchísimas cosas que contradecían lo que los curas trataban de hacer pasar por “realidad”.Mientras Don Fermín nos contaba en sus charlas de sexualidad que sólo, en algún caso aislado, había algún joven que llegaban a masturbarse, tú veías los kioskos de tu pueblo llenos de revistas de chicas desnudas y,al igual que todos los chicos de tu edad, a excepción de Domingo Savio, y mira qué mala pata que era tu modelo a seguir, te matabas a pajas.
      También había un exceso de doctrina marxista ,de andar por casa, en la que la religión siempre salía muy mal parada.
      Para mí Zuazo fue un paraiso, un lugar donde todo armonizaba,la teoría con la práctica, el dicho y el hecho.
      Urnieta, sin embargo, no fue, para nada, así. En mi caso, sufrí un gran decepción.
      Pienso que era más salesiana la labor que se hacía en Urnieta con los externos
      ( salesianos de la talla de Iñaki Iruin),que la que se hacía con nosotros, demasiado represiva y mojigata, como dejan entrever casi todos los comentarios que aparecen por aquí.
      A veces, sueño que voy a Urnieta, y no me entero de nada de lo que me dicen y yo soy mayor y todos mis compañeos son pequeños.
      Al final de la eucaristía que celebramos en Logroño, Iñaki Lete, en un gesto de generosidad que lo engrandece, reconoció que, tal vez, los salesianos no se habían portado del todo bien con aquellos que habíamos estado en sus seminarios y habíamos salido de ellos. Que, de alguna manera, los que lo dejábamos, lo hacíamos con la sensación de hacerlo por la puerta de atrás. Por eso, contraviniendo su costumbre, nos impuso la insignia de Antiguos Alumnos, cosa que a mí me hizo muchísima ilusión y me ayudó a cerrar una etapa, cuyo final había tenido el regustillo amargo del fracaso.
      Cuando dejé los salesianos seguí en contacto con ellos, sobre todo con los del colegio de Intxaurrondo, en el que, por ejemplo, estaba Don Diego,y con los de la parroquia de Rentería. Y siempre han estado muy presentes en mi vida. Para mí, Don Bosco sigue siendo un referente importante, y su retrato está frente a la mesa desde la que os escribo, junto al del Ché Guevara y el de Groucho Marx. Además es el patrón del cine, gure patroi aundia.
      Y no me gustaría morir sin conocer la casita de I Becchi, el oratorio de la Casa Pinardi en Valdocco y el santuario de María Auxiliadora en Turín. Pues sí, caprichos que uno tiene.

      .

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