Curso 78-79, de Urnieta

La Inmaculada

1978 Urnieta La Inmaculada (1)

Bodas de Oro de Don José Arce

1979 Urnieta Bodas de Don José (2)

Semana de la Juventud

1978-79 Urnieta Semana de la juventud portada

Ejercicios espirituales de 1º de BUP

1978-79 Ejercicios en Urnieta portada

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12 comentarios en “Curso 78-79, de Urnieta

  1. Mi recuerdo especial para estas fotos va encaminado a los esfuerzos económicos que debieron realizar muchas de nuestras familias para que nosotros estuviéramos allí.

  2. Luis Miguel. Me alegra muchísimo saludarte. Me acuerdo mucho de tí. Aunque eras de un curso mayor, te recuerdo como un compañero muy cercano, con el que compartí muchos momentos.
    ¡Qué bueno lo del olor de la matanza que sigues recordando con mucha nitidez!
    El olor es el más lírico de los sentidos, el más evocador. Los olores nos acercan los momentos y los lugares que tratamos de recordar y los vuelven a presentar delante de nuestras narices.
    Viendo las fotos de Zuazo en la actualidad, uno enseguida se da cuenta de que quienes las han sacado no han sentido el olor a pan de la despensa, ni el olor misterioso, antiguo y polvoriento de los pianos. Al pasar junto a la enfermería y el despacho de Don Fermín olía a hospital superconcentrado, caja de medicinas y afán por desinfectar. El olor a brezo y a serrín de la escobería. El aroma de la tiza y el serrín mojado de las aulas. El frescor y la profundidad del río. El cuero y el sebo de la balonería. El olor a papel amontonado de la biblioteca, y a tinta y a industria en el cuartito de la multicopista. El olor de las planchas aceitosas de linóleo en la sala de trabajos manuales, y a bandurria recalentada en la rondalla.
    Los olores nos ayudan a revivir. Son la más cierta de las resurreciones.
    Este espacio ha sido patrocinado por EAU de ZUAZO. Salud.

    • Ion, para mí ha sido muy emocionante encontrarme con tantos amigos después de tanto tiempo. Yo también tengo muy buenos recuerdos contigo…. y con tu hermano, dos tipos muy entrañables los hermanos Arretxe.

      Es muy cierto lo que dices del poder evocador de los olores. Cuando al cabo de los años regresé por Zuazo, ya en ruinas, fue el identificar ciertos olores y dispararse toda una sucesión de imágenes que creí olvidadas. Por citar un solo ejemplo de tantos, el olor a la madera de unas ramas cortadas en el paseo de la otra orilla del río, la del frontón, me transportaron a la sala de trabajos manuales, a las virutas de madera y el serrín que producían las escofinas y los formones; la madera quemada del pirograbado; el olor de la pintura que empleábamos para colorear los dibujos sobre las “rodajas” del tronco de un árbol y con el estímulo del olfato veía la mesa alargada alrededor de la cual trabajábamos con laborioso estruendo serrando, limando, golpeando con las mazas; al gran D. Aurelio con el rostro siempre serio pero no enfadado diciendo que había que “mangar” la maza y a continuación: “no confundir esa palabra, que significa poner el mango, con robar”.

      Ahora, al leer este blog y revivir episodios y lugares que vais contando me sucede también lo contrario, las imágenes me traen a la memoria los recuerdos de los olores y que con tu rica descripción, Ion, tanto me ayudan a rescatar, ¡es verdad! la enfermería, de la que no me acordaba y donde descubrí que las ampollas que me producían las largas caminatas por el monte estaban llenas de agua y sólo había que pincharlas con una aguja esterilizada en alcohol y ¡los pianos! efectivamente, tenían su olor particular que unido al sonido espaciado de una tecla aguda allí y otra grave allá que se prolonga hasta volver el silencio producía como muy bien dices un halo misterioso y antiguo.
      Desde luego, más que un álbum de fotografías, me ayudaría a reconstruir todo el curso que pasé en Zuazo y que ahora por culpa de mi escasa memoria son piezas sueltas, un catálogo de olores que completarían el plano del edificio y lo que en cada espacio viví y también fuera del edificio. Porque recuerdo el aroma del chocolate aderezado con el olor del carbón producido por la madera quemada de la fogata donde lo hacíamos en algunas de nuestras excursiones por el monte y …tantos y tantos olores. Queréis creer que hasta me acuerdo del primer día que llegué al seminario, el paseo nocturno desde la estación del tren hasta el seminario e inmediatamente entrar en el comedor donde estaban ya cenando todos y sentándome en la primera mesa octogonal, junto a la puerta más cercana al cuartucho del teléfono, tengo grabado el olor del comedor y la tortilla que fue mi primera comida en Zuazo. En fin, si me lanzo no paro.

  3. Txirene, Javi.
    He recordado también dos vocablos que nuestro compañero Calvete, de León, trajo de las tierras bercianas: Quitaborrón y tajador. Goma y sacapuntas en el román paladino.

  4. Ahora que me fijo en la foto, me he dado cuenta de que en la Quedada de Logroño había una representación bien maja de los efeperos de Urnieta.¡Ese equipo de lujo! Jesús Mari Aguirre, bieeeen. Cubanito Cervantes, bieeeen.Ramiro Goñi, bieeeen. Josetxo Marzo, bieeeen. Alfredo Osinalde, bieeeen. Y Rodrigo Mena, bieeeeeen.
    Y para el próximo partido, más.

  5. Buen recuerdo de los primeros FP, como anecdota os acordais de que en esos dos años habia un externo que jugaba al futbol en el añorga y lo ficho la real sociedad, Era Jose Mari Baquero y que ese año fue el ultimo que paso la vuelta ciclista por la puerta del colegio, tambien ese año se estreno la pelicula Grease y La Escopeta Nacional, a mi me castigaron 4 fines de semana sin salir por haber ido a ver la Pelicula, Tambien recuerdo que nos pidieron que echasemos una mano a la matanza en la granja que estaba alado del colegio, cogieron el lechon lo sacaron a la campa con un garfio lo metieron en una semijaula y le clavaron el cuchillo con tan mala suerte que el lechon (enorme lo recuerdo como si seria una vaca) se solto del gancho y seescapo por la campa, que miedo pase, me meti en una cochiquera, que animal tan grande. El grangero que no me acuerdo como se llamaba fue detras de el y lo redujo. Desde ese dia les tengo panico a los lechones, parecia que se nos iba a comer.

    • Hola Jesús Mari. No entiendo mucho de animales pero un lechón es un cochinillo que como mucho tiene dos meses de edad,así que me imagino que el que se soltó del gancho fue un cerdo adulto y no un lechón.
      En Zuazo,escuchando a los que erais de Navarra,me enteré de que allí a los cerdos les llamais cutos.

    • ¡Qué buena la historia del cerdo, Jesús Mari!
      Hoy en día meterían en la cárcel de por vida a un profesor que llevara a sus pipiolos a matar un cuto, previo linchamiento televisivo y mediático en general.
      Del estreno de Grease se ha hablado bastante por aquí, aunque nadie había aportado datos tan precisos como los tuyos.(cuatro fines de semana de castigo no son leche de grillo).
      Yo recuerdo que fui a ver Grease con unas primas mías, porque el año que estuve en Urnieta,mis aitonas celebraron las bodas de oro de casados y tuvimos una comilona familiar, finalizada la cual, mis primas, que eran mucho más marchosas que yo, y no estaban internas con los salesianos, me llevaron a ver Grease. Recuerdo que para tal evento -la comida ,no la peli- estrené unos pantalones de pana ancha que me parecían lo más de lo más. Abrazo fuerte.

    • Yo tambien fui castigado por ir a ver a la película, que si no recuerdo mal era para mayores de 16 años, despues de cenar el Sr. Rad dijo que salieran todos los que habían ido al cine y entre ellos había uno, que no recuerdo quién era, que reclamó porque él si que tenía 16 años… Le cayó doble castigo que a los demás porque se suponía que siendo el mayor tendría que haber sido responsable y haber evitado que los demás entraran a tan escandalosa sesión…

    • Javi, hablando de palabras que aprendimos de nuestros compañeros en Zuazo, yo recuerdo que, para mí, había dos fuentes de variedad léxica: La navarra, especialmente la ribereña; y la de Bilbao. De los navarros aprendí cuto, muete (mozo), mucho bueno (por muy bueno)… y de los bilbaínos como tú, jariguay, lonja (local), txoto (capucha)… Luego había quienes a los tebeos les llamaban “chistes” pero no recuerdo a qué entorno lingüístico pertenecían.

    • Ion, si quieres reirte un poco con lo del lenguaje de Bilbao te recomiendo que busques en google Bilbainos con diptongo: El idioma del botxo.
      Jon Uriarte es un periodista bilbaino que vive en Madrid y que durante varios meses ha estado escribiendo semanalmente en El Correo un artículo llamado Bilbainos con diptongo en los que hablaba de cosas típicas de Bilbao.

    • Como he descubierto tarde este blog voy a destiempo en todos los comentarios, pero aquí no puedo resistirme a decir algo.

      Jesús Mari, fuimos los 11 primeros FP seminaristas en Urnieta. Si no recuerdo mal, 6 fuimos mecánicos, la representación más grande, entre ellos tú y yo. y lo más peculiar del grupo es que íbamos a clase con los externos y teníamos horario especial con respecto a los de BUP, lo cual hacía que tuviéramos, por ejemplo, el campo de futbol por la tarde para nosotros solos.

      En algún lugar comentas los sufrimientos que teníamos en el taller con la dichosa escuadra que no salía ni a tiros, es cierto, yo no sé cuantas veces lo intenté y no salía. Ahí aprendí a soltar los primeros tacos. También recuerdo al Padre Arce, cuando aparecía en el taller y repartía a cada uno una onza de chocolate, yo no sé los demás pero a mí me parecía pura delicatessen y nunca la masticaba sino que la hacía durar chupándola hasta consumirse en la boca.

      Recuerdo perfectamente la película GREASE y que fui a verla a un cine que estaba en el paseo nuevo de Donosti. hubo una avalancha de gente empujándonos para entrar y se rompió una de las puertas del cine. Yo no sé cómo lo hice pero no me castigaron, supongo que no fuimos el mismo día.

      También tengo fresco en la memoria la matanza del dichoso cerdo, cómo chillaba, cómo se desangraba por el gaznate y el olor que sigo recordando con mucha claridad. La verdad es que siendo un chaval de ciudad, me dejó impactado. Por cierto, el granjero se llamaba “Juanisio” y recuerdo la gracia que me hizo Madinabeitia, “Madina” en cierta ocasión cuando participamos todos en un juego de representar algo sin palabras y él imitó a Juanisio segando con la guadaña y de repente, como hacía a menudo, se incorporaba y con el puño en alto voceaba una blasfemia porque nos gustaba provocarle y el se cabreaba enseguida. A Madina, sin hablar se le entendió perfectamente y todos nos reímos mucho, incluyendo los salesianos que estaban con nosotros.

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